"Único superviviente del grupo de camaradas que posan en la fotografía..."

Una lata de refresco

“¿Señor Hinojosa? Le llamamos de la residencia “Beatus Avis” por un asunto relacionado con su abuelo. Es importante que contacte cuanto antes con la Dirección. Muchas gracias”.

Cuando escuchó el mensaje en el contestador, Adolfo Hinojosa se temió lo peor. El abuelo Gregorio podía parecer un mueble durante semanas, un ente autista, un anciano encerrado en sí mismo que aceptaba los cuidados con una sonrisa dulce en sus ojos, pero en el fondo de aquel cuerpecillo de 92 años de edad, tan castigado por la guerra, latía un corazón que despertaba de vez en cuando para revivir el drama que marcó sus largas noches de insomnio.

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Comentarios

20.05.2017 09:17

Angeles

Tres hurras por Don Gregorio y por la auxiliar que humaniza los cuidados

20.05.2017 09:25

Javier

Hurra!

11.05.2017 18:11

Maria Jesús

Tragicòmica narraciòn.Genial,como siempre.

20.05.2017 09:26

Hinojosa

Muchas gracias, como siempre.

11.05.2017 12:09

Elvira

Genial Javier...aún me estoy riendo.

11.05.2017 10:34

Hinojosa

Pues a la directora creo que no le ha hecho gracia... un abrazo